martes, 17 de marzo de 2009

Capitulo 35 – Nada.




Cuando llegue me quede parada en la puerta del jardín dudando mucho que hacer. No estaba muy segura de a que iba, no veía la posibilidad de solucionar nada, pero sin pensarlo, mi dedo se dirigió al timbre del portero eléctrico “Quien es?” no tardaron en preguntar alguno de los hermanos de Peter, no distinguí cual. “Lali, esta Peter?” al pronunciar su nombre se me quebró la voz. “Si, pasa La”, pude distinguir la voz, era Bauti, “el no podría salir Bau?” dije lo mas rápido que pude para evitar que me abran “si, ahí le digo”. Mi corazón tomo otro ritmo, ya no estaba tan tranquilo. No tuve que esperar mucho tiempo, hasta que la puerta se abrió. Me puse sumamente nerviosa, sentí como todo el calor subía a mi cabeza. Cuando logre divisar que la persona que estaba saliendo era Bauti sentí un gran alivio. “Hola Lali, me confundí, esta acostado. Todo el día estuvo así.” Dijo preocupado por el estado de su hermano, supongo. “Todo el día estuvo acostado?” pregunte afligida, el solo asintió con la cabeza, mis ojos se humedecieron sin previo aviso. “Se pelearon, no?” pregunto casi seguro de que lo que decía era cierto. “Pelear de pelear no. Es raro lo que paso”. El solo me dedico una pequeña sonrisa y yo amegue para irme cuando lo escuche decir “queres pasar igual?”. Di media vuelta para volver a mirarlo. Lo pensé por dos minutos: mañana me voy por dos semanas en las cuales no pienso hablarle por el hecho de que es para despejarme. Necesito hablar con el. Bauti me acompaño hasta su pieza y cuando estábamos parados en la puerta me dijo “pasa, despertado y por favor, arréglense. No sabes como llega acá cuando se pelea con alguien.” Me dedico una sonrisa y me quede parada, sola, frente a esa puerta pintada de blanco. Lleve mi mano al picaporte y la abrí lenta y silenciosamente. Entre, y la cerré. Ahí estaba el, acostado, dumiendo, con los ojos hinchados. No podía verlo así. Estudie mil maneras diferentes de irme, pero no lo hice. Lentamente me fui acercando a el y me senté en su cama, al costado. Lo mire un rato, pensé “que hago acá?” y no encontré muchas respuestas. Poco a poco, se empezó a despertar. Nos miramos a los ojos y se produjo un silencio incomodo “que haces acá?” pregunto como si no lo pudiera creer. “Si queres me voy” dije dudando que hacer. “No!” interrumpió mis pensamientos. “Vine a que hablemos esto. Lo que hice hoy fue muy cobarde”. Nuevamente un silencio se produjo, para mi esta vez no fue incomodo, bah, que se yo. Estaba hundida en mis pensamientos, que podría pasar? Como seguía estas historia?. Hasta que su vos rompió el hielo.

Peter: hablemos entonces.
Lali: bueno, yo –dije como sacando el tema- te voy a ser directa –raro en mi, siempre le doy vueltas a todo- quiero saber, como sigue nuestra historia?

Peter: creo que lo mejor va a ser hacer de cuenta que nunca nos dijimos nada.

Lali: yo no puedo Peter, si estoy acá es porque necesito saberlo y mañana me voy.

Peter: a donde?

Lali: no importa. Pero no puedo hacer de cuenta que nunca nos dijimos nada, y vos tampoco. Te conozco.

Peter: entonces –no se que iba a decir. Pero sin pensarlo dos veces, lo interrumpí-

Lali: lo mejor va a ser que no seamos NADA. Ni amigos, ni NADA. –dije remarcando las dos veces el “NADA”- si nos cruzamos, nos podemos saludar, pero hasta ahí, cuando salgamos con los chicos no te hablo, no me hables y listo. No se, pero no quiero ningún tipo de relación con vos –pensaba lo que decía?-

Peter: pero Lali.

Lali: NADA –sin emitir palabra alguna, me fui. El se quedo ahí, no trato de seguirme. Me conoce. Bauti me acompaño hasta la puerta. Durante el trayecto ese me aguante las lágrimas. A penas salí me ahogue en un llanto casi desgarrador. Me senté en el cordón de la vereda y llore, fue lo único que pude hacer. En tanto pude, después de un rato, me pare y volví a mi casa. Esta vez no pase por la heladería, ni nada, fui directamente hasta mi cama. Me acosté deseando dormirme y despertar de esta horrible pesadilla. O quizás no despertar nunca más.



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